Existe un lugar en Birmania conocido como la «tierra de los rubíes». Ahí se encuentra una de las piedras preciosas más caras y raras del mundo, el rubí de Birmania o también llamado «Sangre de Paloma». Esta es una historia que como en muchas, se ven beneficiados los que menos aportan en la explotación minera, y que a su vez, explotan a gente sin recursos que sueñan con encontrar un día ese rubí que les conceda una nueva oportunidad en la vida.

En la actualidad este País, produce el 80% de los rubíes del mundo. Uno de estos rubís llamado Sunrise se vendió por la escalofriante cifra de más de 30 millones de dólares.

Pero, ¿Cuánta gente debe sufrir por ello?

La realidad de todo esto es que este mercado está en manos de los militares y con altos intereses estadounidenses. Mientras tanto los mineros que trabajan arduamente en la mina a penas llegan a cobrar 200 dólares al mes, en unas condiciones de inseguridad e insalubridad. A menudo trabajan descalzos en terrenos peligrosos, que en muchos casos han de dinamitar para abrir nuevas galerías.

Estas minas son dirigidas por militares que controlan los permisos de excavación y que ya hace muchos años figuran en la lista negra de los estadounidenses. Pero por si esto fuera poco, los vendedores (a menudo vinculados a las guerrillas) esperan la llegada de los estadounidenses, donde el precio de los rubíes aumenta con el paso del tiempo y los revendedores consiguen hasta un 30 o 50% más del valor de la joya. Lógicamente los estadounidenses quieren tratar con vendedores autorizados que verifiquen las piedras preciosas son verdaderas. En medio de todo este caos, algunas ONG trabajan duro para que se normalice la compra y venta, los permisos de las industrias mineras y que la exportación e importación de joyas en los Países estén en regla.

Como podemos comprobar, un mercado al beneficio de pocos que llenan su arcas a costa de los demás. Pero esto siempre es lo que ocurre en el mundo, casi siempre se paga un precio muy alto en derechos y vidas humanas por algo de gran valor, no sólo los diamantes están teñidos de sangre.

Referencia msn.com